Calasanz, innovación al servicio de la calidad educativa

Calasanz da mucha importancia a la educación emocional
Calasanz da mucha importancia a la educación emocional
El centro ha renovado completamente sus espacios e instalaciones para adaptarse a las nuevas formas de enseñar y de aprender
Calasanz, innovación al servicio de la calidad educativa

Calasanz, coincidiendo con el 50 aniversario de su fundación, ha terminado de renovar todas sus espacios e instalaciones para adaptarlos a las nuevas metodologías y prácticas educativas implantadas en el centro. Las nuevas metodologías de aprendizaje y las trasformaciones que se están produciendo en la educación requieren espacios, recursos y mobiliario más adaptados a estas nuevas formas de enseñar y aprender.

De igual manera, la integración de la tecnología en el colegio necesitaba espacios más abiertos, estimulantes, luminosos, flexibles,  con aulas digitales y redes inalámbricas que permitieran trabajar cómodamente con dispositivos digitales, herramientas de aprendizaje plenamente integradas ya en el centro.

Innovación metodológica

La innovación es básica en todos los aspectos, pero si en uno es clave es en la educación. Por ellos Calasanz ha ido renovando sus metodologías de aprendizaje para adaptarla a las necesidades de los niños y jóvenes del siglo XXI. Y este cambio de paradigma educativo empieza desde Infantil, una etapa clave en el desarrollo de los niños y niñas.

Ya desde Infantil, los niños y niñas entran en contacto con nuevas metodologías de trabajo como los Proyectos de Comprensión basados en el Proyecto Zero de la Universidad de Harvard. En Calasanz, para facilitar los aprendizajes y la cultura de pensamiento se trabaja con proyectos de comprensión porque en la medida que hagamos pensar a los estudiantes aumentaremos sus posibilidades de aprendizaje.

Para ello se utilizan rutinas y destrezas de pensamiento, que son herramientas de Visible Thinking del Proyecto Zero de Harvard. Las rutinas y destrezas de pensamiento se incorporan a las actividades o desempeños y permiten al alumnado razonar con evidencias, establecer conexiones, captar lo esencial del tema, llegar a conclusiones, identificar y resolver problemas, considerar puntos de vista diferentes, preguntarse, tomar decisiones... En definitiva, deben pensar para resolver  lo que se pide.

 Los alumnos que hoy pisan nuestras aulas ya no necesitan tanta información en su memoria sino otras capacidades y competencias que les permita adquirir una formación más acorde con las exigencias de los nuevos tiempos. En este contexto enseñar a pensar, enseñar a comprender, hacer que desde niños ellos sean los protagonistas de su aprendizaje   es fundamental para que puedan aprender.

Desde los 4 años, los estudiantes se inician en la matemáticas a través del Método Singapur que tiene como centro del aprendizaje la resolución de problemas. El método utiliza recursos visuales y manipulativos para la comprensión de los problemas matemáticos y para conocer el pensamiento de los alumnos, en lugar de centrase en la memorización y la aplicación de fórmulas repetitivas.

Los niños primeros manipulan, después representan y finalmente pasan a la abstracción con los símbolos matemáticos. Sin embargo el método de enseñanza tradicional obligaba al niño a pasar rápidamente a la abstracción lo que hacía que muchos niños no comprendieran bien y algunos rechazaran la asignatura.Con el método Singapur , los niños aprender matemáticas manipulando, razonando,  pensando y las matemáticas empiezan a ser divertidas. 

Con 5 años los niños y niñas se inician en el aprendizaje  de la lectura con el método Encódigo, donde a través de las nuevas tecnologías implantadas en el aula, los niños puedan interactuar en las pizarras digitales para trabajar los juegos y actividades audiovisuales que propone Encódigo para el aprendizaje y automatización de la lectura.

Los niños y niñas que se afanan por aprender a leer pertenecen a una generación digital y en Calasanz sabemos que es en estos entornos audiovisuales  donde mejor aprenden, se estimulan  y disfrutan.

En Calasanz sabemos que el cuerpo, el movimiento y el juego es fundamental en aprendizaje y desarrollo evolutivo en la etapa de Infantil. Por este motivo la psicomotricidad vivenciada que se desarrolla en Calasanz está basada en el Método Aucouturier, basada en la expresividad del niño en un entorno libre de juego, dentro de un marco adecuado. Los niños tienen libertad para jugar, saltar, correr, construir, trepar... Movimiento para expresarse, para sentirse bien, para elegir la forma de relacionarse y de actuar en función de su estado emocional. A través del juego y la interacción con los demás y los objetos, el niño progresa en su maduración.

Educación emocional

Decía Aristóteles que “educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”.  Por ello, la educación emocional es una de las señas de identidad de Calasanz. Todos los días, los niños muestran  cómo se sienten en el “Panel de sentimientos”. Los alumnos aprenden a identificar sus emociones y a expresarlas de una  forma muy simple: marcando en qué emoción se encuentran al entrar en el aula. Esta “fotografía” del estado emocional del grupo tienen gran importancia para el tutor del aula por la excelente información que le aporta. 

A primera hora de la mañana, después del recreo y al entrar a clase por  la tarde, en todas las aulas, se practica mindfulness, una forma de trabajar la inteligencia emocional a través de la atención plena. En las aulas de tres a cinco años, un espejo, una banqueta de colores y unas caritas a modo de emoticonos forman el “Espacio para estar conmigo”, el lugar donde acuden los niños a reparar sus “heridas” emocionales. En los recreos, en el comedor, en las entradas y salidas, entre una multitud de niños, se distinguen unos alumnos con petos amarillos. Son los “Txikimedias”, los mediadores  que regulan y gestionan la convivencia entre sus compañeros.  

Estas son algunas de las herramientas que se utilizan en  Calasanz para dotar a los niños de recursos que les permitan conocerse mejor,  autorregularse, identificar, comprender y expresar emociones, aprender a convivir y solucionar conflictos. 

De esta manera, trimestre a trimestre las familias de Infantil pueden comprobar no sólo el  desarrollo intelectual, físico y cognitivo, sino además el inicio del proceso de crecimiento personal  en todas las dimensiones: sensorial, afectiva, creativa…

En definitiva, la renovación de espacios, la innovación metodológica, la adaptación a los nuevos requerimientos de la educación, la mejora continua y la atención y cercanía con el alumnado y sus familias son señas de identidad de nuestro proyecto educativo.

Calasanz, innovación al servicio de la calidad educativa