“Observar con lupa los comportamientos humanos me hace entender a la gente y a mí misma”

Arantza Álava presenta su primera novela: 'La grieta reina'

Arantza Álava, con un ejemplar de su novela

Tras publicar varios poemarios y relatos, esta vecina de Santurtzi lanza ahora este libro en el que trata aspectos como la falta de afecto y el desamparo

Tras tus primeras y exitosas experiencias literarias, con poemarios y relatos, ahora das el salto a la novela. ¿Qué te ha llevado a adentrarte en este género?
Más que un salto es una evolución. No entiendo el poco valor que se da al género relato porque puedo asegurar que escribir un buen relato es muy complicado y que leer buenos relatos es una experiencia gratificante. En mi caso, he decidido escribir esta novela porque los lectores me decían que se quedaban con ganas de saber qué sucedía después, y yo misma, tras escribir uno de los capítulos de ‘La grieta reina’, quise indagar en las razones que habían llevado a Yoli, la protagonista del libro, a ser como era.
 

¿Qué nos puedes contar sobre el argumento de ‘La grieta reina’?
‘La grieta reina’ narra el viaje vital de Yoli. Desde mitad de los años sesenta, recorreremos su infancia y atravesaremos las distintas etapas de su adolescencia y su juventud, para acabar a principios de este siglo en su madurez. Inquieta, impulsiva, rebelde, melancólica, curiosa, observadora. Y también, tremendamente insegura. El carácter autoritario de Martina, su madre, y la indolencia de Juan, su padre, provocarán discusiones recurrentes entre ellos y conformarán el carácter de una niña que de adolescente huirá de un hogar que nunca ha sentido como tal. En esa huida tropezará con el mundo en toda su crudeza. Al lado de Yoli viajaremos en un Seiscientos, iremos de viaje de estudios, acudiremos los viernes a concentraciones feministas, bajaremos una cuesta muy particular para después subirla y volver a bajarla. La montaña también jugará un papel importante en esta historia. ‘La grieta reina’ habla de la falta de afectos, de escuchar secretos a través de las grietas, de ver esas grietas, de querer y no poder, de amar a quien por convención nos obligan a amar, a pesar de hacernos daño. Habla de búsqueda de razones, de búsqueda de aceptación, pero sobre todo habla de la búsqueda del amor. Todo ello en el contexto gris del barrio y de la necesidad de salir de él, porque Yoli adora el mar, un lugar que está muy lejos del barrio. 


El título es muy potente y llamativo. ¿Qué simboliza esa grieta?
Tengo que empezar diciendo que para mí una grieta es muchas cosas: un espacio por el que pasa la luz o la sombra, por el que pasan voces, y lo que creo más importante, una grieta es una interrupción, una rotura que atraviesa una imagen y la vuelve otra cosa. En concreto, la grieta reina que da título a este libro destaca entre las muchas que hay en las paredes del portal de la casa de la protagonista y cambia no solo la pared, también a ella en cuanto que la hace reflexionar sobre muchas cosas. La grieta reina no es demasiado gruesa, pero sí muy profunda y larga, y Yoli la ve como si fuera un río que busca un mar que no encuentra. Algo que a ella también le pasa. Esta grieta dibujará a una Yoli observadora, una Yoli que mira alrededor y descubre. Después, a través de otra grieta que está dentro de su casa, escuchará algo terrible que la marcará.


El mar también tiene una gran importancia en la historia, ¿no es así?
El mar aparece en todo el libro como una imagen recurrente, entre lo dicho y lo que permanece en silencio, como un final que se insinúa más que se anuncia. El mar es el lugar al que Yoli y la grieta reina quieren llegar. He intentado crear un paralelismo entre Yoli y esa grieta.
 

El libro trata aspectos como la falta de afecto, el desamparo, secretos… ¿Cómo ha sido adentrarse en estos temas desde el punto de vista emocional y en qué te has inspirado?
Tengo que decir que como persona y escritora yo estoy fascinada por las dobleces y vericuetos de las relaciones humanas. Siempre escribo sobre personajes en ámbitos cerrados y las relaciones que se establecen entre ellos en núcleos como la familia, la pareja, los amigos o los compañeros de trabajo.  Me interesa el funcionamiento de la personalidad humana, la manera en que nos relacionamos unos con otros es fuente de inspiración, por lo que los afectos y el desamparo siempre aparecen en mis tramas. Observar con lupa los comportamientos humanos para descubrir la raíz de los problemas me hace entender a la gente y a mí misma.
 

¿Qué te gustaría que sintiera o se llevara quien lea la novela?
Me gustaría que los lectores reflexionaran sobre las situaciones que ha vivido Yoli para que intenten comprender un poco más a la protagonista y a gente que pueda estar o esté en situaciones similares. Creo que la lectura debe ser siempre un aprendizaje. Yo abro una grieta, pero la vida sigue. Y la literatura tiene muchas funciones y una es la de DESPERTAR. Tú planteas una pregunta y el lector finaliza la historia.
 

¿Qué significa la literatura en tu vida y qué has descubierto de ti misma a través de la escritura?
Para mí la literatura es un modo de expresión, de conocimiento y descubrimiento. ¿Por qué escribo unas cosas y no otras? ¿Qué sentido tienen? Cuando escribo estoy indagando, experimentando y buscando. Y no es solo contestar preguntas, en mi caso escribir también es dar la mano a los lectores para que ellos sientan que forman parte de la historia.
 

¿Qué autores tienes como referencia?
Philippe Claudel, David Foenkinos, Sara Mesa... pero si tengo que elegir uno de cabecera, sin duda, ese es Pedro Mairal.


¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?
Uso un lenguaje sencillo; de hecho, huyo del ornamento, no me gusta la adjetivación excesiva ni el léxico rebuscado, y lo que busco sobre todo es riqueza significativa. La clave es mostrar sin contar. Lo que un personaje no dice es tan importante como lo que dice porque para mí un texto literario se basa en las sugerencias y en la ambigüedad.
 

¿Tienes pensado ya hacia dónde irá tu próximo trabajo literario?
Quiero tomarme un tiempo para la reflexión; lo que haga, quiero, espero y deseo que tenga calidad literaria. Para mí es más importante poco y bueno que mucho y malo. No quiero correr, quiero disfrutar del proceso de escritura. Pero es cierto que ya tengo alguna historia nueva dando vueltas en mi cabeza. Eso sí, escriba lo que escriba, seguiré indagando en los comportamientos del ser humano.